Esta historia que hoy comparto con ustedes me sucedió cuando vivía en la ciudad de Encamp, principado de Andorra. ¿Qué me llevó allí? Pues lo mismo que me condujo a conocer en persona a Joan Manuel Serrat, a saber, la consecución de un sueño, ya que como el mismo Serrat escribió alguna vez: "La vida sin utopía es un ensayo para la muerte". Y yo, al menos así lo creo, tengo un émbolo que me hace transitar por la vida con un espíritu positivo. Andorra, para quienes no lo sepan, es un minúsculo país ubicado en plena Cordillera de los Pirineos, entre España y Francia, cuya extensión es de tan sólo 468 kms². A mi modo de ver la principal virtud de Andorra, y que lo destaca por sobre el resto de los estados de Europa es que se trata del único estado independiente en todo el planeta que tiene al catalán como idioma oficial. Hablé de cumplir un sueño. En este caso es un sueño triple: Vivir en un país donde podría hablar con entera libertad en este idioma que me es tan querido, poder ampliar mis estudios académicos en Europa y aprovechar bien el tiempo de mi estadía a fin de predicar a otras perosnas sobre el Reino de Dios. Sí, por si no lo saben ya se están enterando: Soy testigo de Jehová.
Era un sábado a mediodía en la Plaza Mayor de Encamp y ya casi habíamos concluído el territorio asignado para ese día. Entonces noto que en uno de los bancos (escaños) de la plaza había un joven de unos treinta años con ciertos rasgos raciales que me hacían entender que, como yo, también era un inmigrante. Observo que estaba leyendo una carta por lo que en un ejercicio de empatía esperé a que terminase la lectura antes de acercarme.
Después de unos minutos me percato que estaba doblando la hoja a fin de guardarla en el sobre. Entonces lo abordo. Al saludarlo observo que en sus manos, junto a la carta, tenía uno de nuestros tratados. Lo primero que pensé era que ya había sido abordado por otro testigo de Jehová, pero ya lo había abordado así es que continué.
Le saludé en catalán con un sincero "Bon jorn", él me sonríe y me responde con un amable "Bon jour". Era marroquí por lo que decidí hablarle en francés. A continuación les transcribo la conversación que sostuvimos:
Leonel: Bon jorn.
Marroquí: Bon jour.
L: Me gustaría poder hacerle una pregunta basado en la Biblia.
M: Usted no es andorrano.
L: No, soy latinoamericano. Chileno.
M: Además, es testigo de Jehová, ¿cierto?
L: Así es. Veo que es muy observador.
M: ¿Sabe qué estaba haciendo cuando usted me habló?
L: Me parece que estaba leyendo una carta.
M: ¿Y sabe de quién es la carta?
L: ¿Cómo podría saberlo?
Extrae una fotografía del sobre y me la enseña. Era una jovencita muy agraciada de unos veintidós años aproximadamente. Mi interlocutor me dice que se trata de su sobrina a quien no ve hace más de dos años. Ella vive en Rabat, la capital de Marruecos. El señor me dice que en la carta le cuenta que se acaba de obtener su título de profesora. Por ello le enviaba la fotografía y el tratado. Sí, el tratado, por lo que era obvio que mi conclusión era errónea y que ninguno de mis hermanos andorranos lo había abordado.
Prosigo con el diálogo:
M: Mi sobrina me envió este pequeño tratado.
L: ...
M: Ella es testigo de Jehová, como usted. Es una muy buena niña, muy respetuosa y estudiosa. Además, fíjose en la postal que me escribe al final de la carta.
Allí leo: "Oncle, aussitôt que tu termines lire cette lettre mets-toi dans un contact avec un témoin de Jehovà" ("Tío, en cuanto termines de leer esta carta ponte en contacto con algun testigo de Jehová").
Él sonríe, para luego agregar:
- Levanto la vista, ¿y con quién me encuentro? ¡Con un testigo de Jehová!
Al día siguiente comencé un estudio de la Biblia con una de nuestras publicaciones en francés. Una vez que le hube enseñado a hablar y leer en catalán lo hicimos en este idioma. Estudiamos por aproximadamente un año. Este joven marroquí al poco tiempo empezó a asistir al Salón del Reino. Al regresar a mi país me vine con la satisfacción de que esta persona estaba haciendo progreso en su conocimiento acerca de Jehová y sus propósitos.
El Ministerio de Tiempo Completo otorga estas bendiciones, ayudar a la gente a acercarse al creador. Sin duda, no hay mejor manera de ocupar el tiempo y la vida que sirviendo a Jehová Dios.
Sin duda una gran experiencia.
ResponderEliminar¡Tanto tiempo, profesor!
ResponderEliminarEs un placer volver a leerle, bueno, en español, pues seguia leyendo sus poesias en catalán (claro, comprendiendo mejor cuando las traducia al español).
Profesor, no hay mejor trabajo que el bien hecho, ya sea siguiendo y perseverando en la profesión que uno elige como por los sueños que uno espera poder alcanzar. Mi camino hace mucho que se alejo de la religión, no por ello no creere que no hay mayor labor como satisfacción en la de ayudar a un amigo, un compañero y un extraño; todas son situaciones que nos dejan satisfacciones y un dulce sabor de victoria. Sea siendo fiel a Jehová, Yahveh, Allah o sencillamente, a Dios, nunca faltara alguien que necesite de nuestra ayuda, de nuestro consejo o solo nuestra presencia, siempre hay alguien que necesita de uno, como uno que necesita de todo el mundo, ya sea para ser libre como para soñar.
Saludos profesor, espero seguir leyendole. Ciao.
http://www.facebook.com/pages/Yo-tambien-creo-que-el-catalan-deberia-llamarse-andorrano/173389639364630
ResponderEliminarHola Leonel:
ResponderEliminarPues no lo sabía.
Mira yo soy católica practicante y estoy en Cáritas de mi Parróquia.
Alguna vez han llamado a mi puerta, Testigos de Geová, es decir conozco a unas señoras que lo son.
Y son bellisima gente.
Una abraçada, Montserrat
Hola Leonel:
ResponderEliminarDe nuevo te comento más que nada para desearte que estés bien.
Hoy como dice Serrat, en su canción " A la bandolera ens va du la Primavera el 20 de
Març" .
En Espàña, ya estamos en Primavera.
Un abrazo, Montserrat